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Indudablemente todo ha cambiado o no sé si la palabra es cambio, pero evidentemente estamos en una nueva normalidad donde la mayoría de nuestros hábitos se han visto modificados por culpa -o gracias a- la pandemia.

Uno de esos hábitos es la forma como compramos en Colombia. Es claro que, según cifras de la Cámara de Comercio Electrónico, los colombianos ya estábamos dando pasos importantes hacia la cultura del comercio electrónico, pero la pandemia nos dio el empujón final. No en vano a hoy, Colombia es el único país de Latinoamérica donde las compras virtuales incrementaron en el último trimestre.

Hemos visto a miles de empresas (muchas de ellas, nuestros clientes), salir corriendo a lanzar o relanzar su web o e-commerce, y reimaginarse su interacción con clientes, ahora que el contacto físico no es posible. Leí hace poco un estudio que afirmaba que la pandemia aceleró la digitalización de la industria colombiana 15 años. Ojalá eso sea cierto.

Y lo seguirán haciendo post-cuarentena. También, las cifras de uso de aplicaciones como MercadoLibre y Rappi han crecido descomunalmente, en parte apoyadas por las políticas de devoluciones y garantías ofrecidas por estas plataformas, las cuales ayudan a que el colombiano promedio se sienta más confiado de comprar online.

Sin embargo, que las empresas estén ofreciendo sus productos virtualmente no necesariamente quiere decir que la gente los esté comprando. Según cifras de Shopify (el motor de creación de e-commerce más grande del mundo), en Colombia, solo el 1.2% de las personas que ingresaron a un e-commerce, terminaron comprando algo. El gobierno colombiano , consciente de esta realidad, ha intentado darle un espaldarazo al comercio electrónico con los tres días sin IVA, pero, la pregunta es: ¿las empresas están listas para atender el incremento en pedidos digitales? Las marcas no solo deben pensar en una página web, sino también en cómo codificar su portafolio de productos/servicios, la pasarela de pago que van a utilizar, el registro de inventario, la gestión de despacho de domicilios, las estrategias de comunicación para reforzar el lanzamiento o relanzamiento de su e-commerce, cómo reeganchar a clientes de carrito abandonado, etc. Crecer es difícil y a veces, duele.

En Sigma Móvil le hemos apostado a que la comunicación digital es un pilar fundamental de cualquier e-commerce y del ciclo de vida digital de los consumidores. Desde flujos automáticos para mensajes de bienvenida, de carrito abandonado, de descuentos, de reabastecimiento, hasta integración total con la web de cada cliente, donde se desencadenen mensajes personalizados según el comportamiento real de cada usuario (qué paginas vio, a qué le dio clic, cuánto tiempo duró en la web, etc.). Todo esto y mucho más lo encuetras en AIO. Anímate a probarlo.

 

Indudablemente todo ha cambiado o no sé si la palabra es cambio, pero evidentemente estamos en una nueva normalidad donde la mayoría de nuestros hábitos se han visto modificados por culpa -o gracias a- la pandemia.

Uno de esos hábitos es la forma como compramos en Colombia. Es claro que, según cifras de la Cámara de Comercio Electrónico, los colombianos ya estábamos dando pasos importantes hacia la cultura del comercio electrónico, pero la pandemia nos dio el empujón final. No en vano a hoy, Colombia es el único país de Latinoamérica donde las compras virtuales incrementaron en el último trimestre.

Hemos visto a miles de empresas (muchas de ellas, nuestros clientes), salir corriendo a lanzar o relanzar su web o e-commerce, y reimaginarse su interacción con clientes, ahora que el contacto físico no es posible. Leí hace poco un estudio que afirmaba que la pandemia aceleró la digitalización de la industria colombiana 15 años. Ojalá eso sea cierto.

Y lo seguirán haciendo post-cuarentena. También, las cifras de uso de aplicaciones como MercadoLibre y Rappi han crecido descomunalmente, en parte apoyadas por las políticas de devoluciones y garantías ofrecidas por estas plataformas, las cuales ayudan a que el colombiano promedio se sienta más confiado de comprar online.

Sin embargo, que las empresas estén ofreciendo sus productos virtualmente no necesariamente quiere decir que la gente los esté comprando. Según cifras de Shopify (el motor de creación de e-commerce más grande del mundo), en Colombia, solo el 1.2% de las personas que ingresaron a un e-commerce, terminaron comprando algo. El gobierno colombiano , consciente de esta realidad, ha intentado darle un espaldarazo al comercio electrónico con los tres días sin IVA, pero, la pregunta es: ¿las empresas están listas para atender el incremento en pedidos digitales? Las marcas no solo deben pensar en una página web, sino también en cómo codificar su portafolio de productos/servicios, la pasarela de pago que van a utilizar, el registro de inventario, la gestión de despacho de domicilios, las estrategias de comunicación para reforzar el lanzamiento o relanzamiento de su e-commerce, cómo reeganchar a clientes de carrito abandonado, etc. Crecer es difícil y a veces, duele.

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